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Cómo utilizar el APM para aumentar el ROA

22 de diciembre de 2023

¿Cómo el APM (Monitoreo del Rendimiento de Aplicaciones, por su sigla en inglés) puede influir en el ROA (rendimiento de los activos)? Echa un vistazo en cómo aumentar el rendimiento de los activos a través de acciones de gestión.

Según la norma ISO 55000, la gestión de activos (APM) implica equilibrar costos, oportunidades y riesgos con el rendimiento deseado para alcanzar los objetivos de la organización. Incluso, puede que sea necesario considerar este equilibrio en diferentes escalas temporales con el fin de obtener resultados más cercanos a la realidad.

Este grupo de actividades permite a la organización examinar la necesidad y el rendimiento de los activos y sistemas a distintos niveles. Además, la gestión eficiente permite aplicar enfoques analíticos a la gestión de un activo durante las distintas fases de su ciclo de vida (que puede comenzar con la concepción de la necesidad del activo hasta su desecho final e incluye la gestión de cualquier obligación o responsabilidad potencial tras el desecho).

Quizás conoces el concepto de gestión de activos, pero ¿qué hay de la gestión del rendimiento de los activos?

La gestión de activos engloba un conjunto de principios relacionados con las funciones de planificación, organización y control de los activos que posee una empresa, ya sean físicos o no, con el objetivo de extraer el valor que estos pueden generar para la organización. Así, la gestión se refiere a las actividades encaminadas a extraer valor de los activos, tales como: equilibrar costos, oportunidades y riesgos, así como supervisar el rendimiento esperado de los activos, entre otras. 

¿Cómo el APM puede aumentar el ROA?

Tal vez, uno de los mayores beneficios de la gestión del rendimiento con un APM sea el aumento del rendimiento de los activos (Return on Assets). El ROA ayuda a comprender lo rentable que es una empresa en relación con los activos de que dispone. En otras palabras, mide si la empresa está ganando o perdiendo dinero con sus activos.

Se calcula con el Beneficio Neto dividido entre el Total de los Activos.

El Beneficio Neto se obtiene del Estado de Rendimiento Económico del año, mientras que el Total de los Activos se obtiene de la cantidad disponible en el Balance General. Además de esta fórmula, existe otra denominada NOPAT, que deduce los impuestos y las amortizaciones para calcular el Beneficio Neto. Por lo tanto, la elección de una u otra forma de cálculo dependerá de la estrategia financiera de la empresa.

Independientemente de la fórmula, una gestión eficaz de los activos es un aliado para aumentar el ROA. Esto se debe a que un activo (o un conjunto de ellos) que se avería con frecuencia tiende a reducir la rentabilidad. Al fin y al cabo, un activo inactivo es sinónimo de pérdida y, cuanto más crítico es, mayor tiende a ser la pérdida financiera.

Por eso, pensar en la gestión del rendimiento de los activos se convierte en algo estratégico. En otras palabras, imagínate una empresa que solo trabaja con el modelo de mantenimiento correctivo. En este caso, la reparación siempre es urgente o de emergencia, y la tendencia es que el problema ya haya evolucionado, a menudo, poniendo en peligro el equipo (o todo su conjunto) como un todo.

Las empresas que trabajan con el modelo predictivo, en cambio, tienen un mayor margen de seguridad. Sin embargo, pueden acabar desperdiciando piezas que aún no han llegado al final de su vida útil. Este comportamiento puede repercutir en el ROA al aumentar el costo de mantenimiento, ya que los elementos se infrautilizan y se sustituyen con mayor frecuencia.

Mantenimiento predictivo: estrategia APM

El mantenimiento predictivo es una estrategia de mantenimiento que nos permite monitorear el estado/rendimiento de los activos para poder realizar un mantenimiento basado en la condición, utilizando técnicas que nos permiten aprovechar mejor la vida útil de las piezas/componentes, monitoreando los activos y detectando fallas de manera temprana. Además de señalar posibles fallas, la Solución Dynamox también permite saber qué componente las ha causado a través del análisis de vibración y temperatura. 

Con esta información, es posible identificar señales de progresión a fallas funcionales e identificar el tiempo necesario para realizar el mantenimiento, haciendo el proceso más rápido y asertivo, evitando impactos mayores en la disponibilidad y productividad. Y, por supuesto, aumentando la fiabilidad de los activos.

Así, si tu empresa puede detectar las fallas con antelación, puedes evitar el mantenimiento correctivo urgente, y no necesitas desactivar piezas que aún no han llegado al final de su vida útil. De este modo, el mantenimiento predictivo —uno de los pilares de la gestión del rendimiento de los activos— es un gran diferenciador en términos de una mejor asignación de recursos. 

Pero aún más importante que eso es pensar en el conjunto de activos. Es decir, monitorearlos constante y sistemáticamente para obtener datos. A partir de ahí, organizarlos para permitir un análisis preciso y facilitar la toma de decisiones.

Los gestores que comprenden el impacto de los activos en la rentabilidad tienden a gestionarlos estratégicamente, buscando el máximo rendimiento y rentabilidad. 

¿Qué es APM y cómo se relaciona con el ROA?

La Gestión del Rendimiento de los Activos o Asset Performance Management (APM) forma parte de la gestión de activos. Se centra en las condiciones relacionadas con el estado y el rendimiento de los activos. El objetivo es minimizar los trabajos de reparación no planificados, reducir las fallas de los equipos, aumentar la disponibilidad de los activos y evitar la anticipación del final de la vida útil de los equipos.

Recuérdate: activos es todo aquello que una empresa tiene y de lo que puede hacer un seguimiento, ya sea físico o no.  Pueden dividirse en tangibles (activos materiales como herramientas, maquinaria y vehículos, por ejemplo) e intangibles (activos intelectuales como el know-how). Pensar en la gestión de activos tangibles es más fácil, pero gestionar los intangibles también forma parte de la gestión, utilizando ambos estratégicamente.

Los gestores eficientes ven en esta tarea la posibilidad de aumentar la eficacia del rendimiento y optimizar los recursos. Cuando se hace bien, la gestión puede mejorar los procesos internos, aumentando la productividad y reduciendo los costos. Es decir, el APM tiene un impacto directo en el ROA.

Además, la gestión ayuda a la organización a cumplir los procedimientos y normas técnicas de acuerdo con la normalización nacional e internacional. De hecho, la norma ISO 55001 especifica los requisitos para establecer, implantar y mantener un Sistema de Gestión de Activos a nivel internacional. 

Beneficios de la gestión del rendimiento de los activos (APM)

  • Aumento de la fiabilidad
  • Reducción de los costos de mantenimiento de los activos
  • Reducción del costo total de propiedad (TCO) de activos y plantas
  • Aumento de la rentabilidad de los activos (ROA)
  • Mejora de la eficacia general de los equipos (Overall Equipment Effectiveness – OEE) 
  • Minimización del tiempo de inactividad de las máquinas
  • Aumento de la disponibilidad y fiabilidad de los activos
  • Maximización del uso de los activos
  • Optimización del mantenimiento de las máquinas
  • Reducción del riesgo de fallas funcionales
  • Facilitación de la toma de decisiones estratégicas

La gestión del rendimiento de los activos requiere recolectar y monitorear los datos de rendimiento, así como organizarlos para su análisis. A partir de esta información, la toma de decisiones se vuelve más práctica, objetiva y, sobre todo, asertiva. 

En este sentido, la solución Dynamox es una aliada de APM y ROA. Disponemos de una plataforma de análisis de datos de activos monitoreados por sensores triaxiales. Su uso mejora la fiabilidad y la disponibilidad de los activos.  

Por esto, su implantación es esencial para quien busca ser más competitivo en el mercado, promoviendo la mejora continua y aumentando la eficiencia en su totalidad. De hecho, la gestión de activos es algo que pueden aplicar empresas de cualquier tamaño e independientemente del segmento.

La gestión de activos también influye en la fiabilidad. ¡Sigue leyendo!

¿Por dónde empezar con la gestión del rendimiento de los activos (APM)?

Para una buena gestión del rendimiento de los activos, es importante que la gestión del mantenimiento de los activos esté bien establecida y organizada.

Las empresas que aún no han implantado la gestión del rendimiento de los activos pueden quedarse atrás con respecto a la competencia —sin importar su segmento ni tamaño. Por eso es significativo que la implantación se planifique y se piense estratégicamente, con vistas a optimizar los costos y maximizar los recursos.

Cuando hablamos de gestión del mantenimiento, tenemos procesos básicos que deben servir de apoyo para implantar la gestión del rendimiento de los activos.

Pasos del APM centrados en el ROA

Primero, hay que registrar los activos industriales, así como toda la información relacionada con el tipo, las especificaciones técnicas y el contexto operativo de forma organizada. Otro punto que hay que tener en cuenta es analizar la criticidad de los activos, es decir, qué impacto tiene ese activo en la actividad de la empresa.

Además, algo sumamente importante que debe evaluarse es el LCC (el costo del ciclo de vida, por su sigla en inglés): una metodología de gestión de costos relacionada con el ciclo de vida del activo. Ese costo abarca desde su adquisición hasta su desecho.

Entre otras particularidades, es necesario analizar el costo de reposición de cada uno, el valor justo y residual, los valores de mantenimiento y el precio estimado que tendrá al final de su vida útil. En esta fase, el gestor debe estimar la vida útil económica (tiempo estimado que debe durar el bien) y también la vida transcurrida (periodo en el que se utilizó el bien) de cada uno de los activos. 

Para concluir esta fase, es esencial realizar un análisis que evalúe los costos de mantenimiento. Merece la pena considerar el costo de sustitución de cada activo, bien como el valor residual (estimación de cuánto vale el artículo al final de su vida útil).

Cabe recordar que existen normas y procedimientos para la gestión de activos. En este punto, es interesante considerar aspectos como la gestión del mantenimiento. Es decir, qué estrategias de mantenimiento utilizaremos en función de la criticidad de cada activo, creando planes y calendarios de mantenimiento que incluyan rutas de inspección.

Solución Dynamox para APM

Si estás buscando estrategias APM pensando en el ROA, ¡Dynamox te ofrece herramientas que te ayudarán!

Seguramente, la solución puede ayudar a que la gestión del rendimiento de los activos sea mucho más práctica y sencilla. La recolección automatizada de datos a través de sensores, comunicación con el gateway, información disponible en la Plataforma para el análisis del rendimiento de los activos mediante parámetros establecidos y diversas herramientas para el diagnóstico de fallas.

Es más, el panel Gestión Visual de la Solución Dynamox ofrece una visibilidad completa de los indicadores de estado seleccionados, así como de los flujos personalizables. Así, cuentas con una gestión completa del mantenimiento predictivo.

Con ella, podrás identificar fácilmente si un activo está en alarma y su impacto en el sistema de producción. Esto permite tomar decisiones más asertivas en función del estado del activo y de su rendimiento. Es decir, vas a actuar antes de que el activo entre en falla funcional.

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