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¿Cómo aumentar la confiabilidad de los activos industriales?
Aumentar la confiabilidad de los activos industriales es uno de los mayores desafíos para ingenieros y gestores de mantenimiento. La confiabilidad está directamente relacionada con la capacidad de un equipo para cumplir su función sin fallas durante el período de operación planificado. De esta manera, cuando es baja, compromete la productividad, incrementa los costos de mantenimiento y pone en riesgo la seguridad de la operación.
Las fallas inesperadas resultan en paradas no programadas, pérdida de eficiencia, retrabajo e incluso retrasos en la entrega de pedidos. Además del impacto financiero, una planta con baja confiabilidad transmite incertidumbre a toda la cadena productiva, generando presión sobre los equipos de mantenimiento y reduciendo la competitividad de la empresa en el mercado. Por eso, medir y mejorar la confiabilidad no es solo una buena práctica, sino una necesidad estratégica.
En este artículo, veremos cómo identificar las principales señales de baja confiabilidad, entender los indicadores utilizados para medirla y aplicar estrategias eficaces para aumentarla. Asimismo, mostraremos cómo las tecnologías de la Industria 4.0 y las soluciones de Dynamox apoyan este proceso, haciendo que el mantenimiento sea más inteligente, predictivo y orientado por datos.
¿Cuáles señales indican baja confiabilidad en los activos?
La baja confiabilidad puede identificarse a través de indicadores y comportamientos recurrentes de los activos. Estas señales funcionan como una alerta para ingenieros y gestores, indicando que el mantenimiento no está logrando prevenir fallas de manera eficaz. A continuación, conoce las principales:
Índice elevado de mantenimiento correctivo
Cuando la mayoría de las intervenciones ocurre de forma emergencial, significa que la estrategia de mantenimiento es predominantemente reactiva. Además de ser más costoso, el mantenimiento correctivo aumenta la exposición a riesgos, reduce la predictibilidad de la operación y consume recursos que podrían destinarse a actividades de mayor valor agregado. Asimismo, las empresas que mantienen este perfil enfrentan mayores dificultades para aumentar la confiabilidad, ya que no controlan sus procesos ni optimizan recursos.
Costos de mantenimiento por encima del 5% del RAV
El costo anual de mantenimiento comparado con el Valor de Reposición de los Activos (RAV) es un indicador de benchmarking internacional. Cuando supera el 5%, demuestra que los activos están generando gastos excesivos en relación con el capital invertido. Esto puede ocurrir debido a fallas frecuentes, falta de estandarización de procedimientos o un enfoque excesivo en actividades correctivas.
Además, las empresas de clase mundial mantienen este índice cerca del 3%, lo que refleja un uso mucho más eficiente de los activos.
MTBF bajo
El MTBF (Mean Time Between Failures) mide el tiempo promedio entre fallas reparables. Cuando este valor es bajo, significa que el activo no logra operar durante períodos prolongados sin presentar problemas. De este modo, compromete directamente la confiabilidad de la planta y aumenta la presión sobre los equipos de mantenimiento, que deben intervenir con mayor frecuencia.
Así, un MTBF bajo generalmente está asociado a la ausencia de monitoreo continuo o a la falta de acciones preventivas bien estructuradas.
Fallas recurrentes por causas básicas
Problemas como desalineación, desbalance y lubricación inadecuada están entre las principales causas de fallas mecánicas. Cuando no se abordan de manera estructurada, estas condiciones se repiten constantemente, reducen la vida útil de los activos y elevan los costos de mantenimiento. Por lo tanto, este tipo de falla recurrente es un fuerte indicio de que la confiabilidad no está siendo gestionada de forma eficaz, ya que se trata de problemas relativamente simples de monitorear y corregir.
Baja disponibilidad operativa
La confiabilidad está estrechamente ligada a la disponibilidad de los activos. Así, cuando los equipos críticos presentan fallas frecuentes, la producción pierde capacidad para cumplir con los plazos y los volúmenes planificados. Esto genera retrasos, pérdida de contratos e incluso puede comprometer la reputación de la empresa.
¿Cuáles son los principales indicadores de confiabilidad?
La confiabilidad de los activos se evalúa mediante indicadores específicos de mantenimiento que analizan el desempeño operativo y la eficacia de las intervenciones. Estos índices permiten identificar fallas recurrentes, monitorear el rendimiento de los equipos de mantenimiento y comparar resultados internos con benchmarks del mercado.
MTBF (Mean Time Between Failures)
El MTBF representa el tiempo promedio entre fallas reparables de un activo. Mide la confiabilidad operativa, indicando por cuánto tiempo, en promedio, un equipo funciona antes de presentar una falla.
Fórmula del MTBF:

Ejemplo: Si un equipo operó 1.000 horas en el período y presentó 5 fallas, el MTBF será de 200 horas.

Por lo tanto, cuanto mayor sea el MTBF, más confiable será el activo. Un MTBF bajo revela que el equipo requiere intervenciones frecuentes y no consigue sostener una operación continua durante largos períodos.
MTTR (Mean Time to Repair)
El MTTR mide el tiempo promedio necesario para reparar un activo después de una falla. Evalúa la eficiencia del mantenimiento y el impacto de la indisponibilidad de los activos en la producción.
Fórmula del MTTR:

Ejemplo: Si ocurrieron 4 fallas y el tiempo total de reparación fue de 40 horas, el MTTR será de 10 horas.

Es decir, cuanto menor sea el MTTR, más ágil será el mantenimiento. Reducir este indicador significa optimizar procesos, capacitar a los equipos y anticipar diagnósticos por medio del mantenimiento predictivo.
OEE (Overall Equipment Effectiveness)
El OEE mide la efectividad global de un equipo, considerando tres factores principales: disponibilidad, desempeño y calidad. Es un indicador esencial en la manufactura discreta, donde existe variabilidad de productos y lotes.
Fórmula del OEE:

- Disponibilidad: proporción del tiempo en que el activo estuvo efectivamente en operación.
- Desempeño: velocidad de producción comparada con la ideal.
- Calidad: proporción de productos sin defectos
Ejemplo: Si la Disponibilidad es del 90%, el Desempeño del 95% y la Calidad del 98%, el OEE será:
0,90 × 0,95 × 0,98 = 83,7%

De esta forma, valores bajos indican pérdidas ocultas de productividad, fallas recurrentes y baja confiabilidad.
Costos de mantenimiento en % del RAV
Este indicador relaciona los costos anuales de mantenimiento con el Valor de Reposición de los Activos (RAV), permitiendo evaluar si los gastos se encuentran en niveles aceptables.
Fórmula:

Ejemplo: Si una planta gasta R$ 5 millones al año en mantenimiento y el valor de reposición de los activos es de R$ 100 millones, el índice será del 5%.

Por lo tanto, cuanto menor sea el porcentaje, mayor será la eficiencia en el uso de los activos. Además, comparar este índice con benchmarks del mercado ayuda a identificar si la planta está gastando más de lo necesario en mantenimiento.
¿Cómo calcular la confiabilidad de los activos?
La confiabilidad se define como la probabilidad de que un activo desempeñe su función sin fallas durante un intervalo de tiempo específico. Este cálculo es fundamental para la ingeniería de mantenimiento, ya que permite prever riesgos de falla, optimizar planes de mantenimiento y respaldar decisiones de inversión en renovación o reemplazo de equipos.
El modelo más utilizado parte del supuesto de que las fallas siguen una distribución exponencial, en la cual la confiabilidad depende directamente del MTBF (Mean Time Between Failures).
La fórmula se expresa de la siguiente manera:

Donde:
- R(t) = confiabilidad en el tiempo t (en porcentaje)
- t = tiempo de misión u operación
- e = constante de Euler (≈ 2,71)
- λ (lambda) = tasa de fallas (inverso del MTBF → λ = 1/MTBF)
Por ejemplo:
Si un activo tiene un MTBF de 200 horas, su tasa de fallas es:
λ = 1/200 = 0,005
- Para 50 horas de operación:

- Para 150 horas de operación:

Es decir, cuanto mayor sea el tiempo de misión analizado, menor será la confiabilidad estimada.
Aplicaciones del cálculo de confiabilidad
El cálculo de la confiabilidad no debe entenderse solo como un ejercicio matemático, sino como una herramienta estratégica para el mantenimiento y la gestión de activos. Al traducir probabilidades en información práctica, orienta decisiones que impactan directamente la disponibilidad, los costos y la seguridad operativa.
- Definición de ventanas de mantenimiento: permite planificar intervenciones preventivas o predictivas en función de la probabilidad aceptable de falla, optimizando las paradas de producción.
- Comparación entre equipos y proveedores: posibilita evaluar diferentes opciones de activos con base en datos objetivos, respaldando decisiones de compra.
- Gestión de riesgos en activos críticos: ayuda a identificar qué equipos requieren mayor atención, considerando impacto en seguridad, productividad y costos.
- Optimización del inventario de repuestos: al prever fallas con mayor precisión, se reduce la necesidad de inventarios excesivos y los costos de capital inmovilizado.
En la práctica, el uso del cálculo de confiabilidad permite transformar datos históricos de fallas en predicciones consistentes. Esto brinda a las empresas mayor control sobre sus activos y crea condiciones para alinear el mantenimiento con las metas de producción y con la planificación estratégica.
Limitaciones del cálculo de confiabilidad
Aunque es útil, este modelo es una simplificación que asume una tasa de fallas constante, lo cual no siempre corresponde a la realidad. Así, entre las principales limitaciones se encuentran:
- Curva de la bañera: los activos normalmente presentan tres fases: mortalidad infantil (tasa de falla alta al inicio), vida útil estable (tasa constante) y desgaste (tasa creciente). El cálculo de confiabilidad solo es plenamente válido en la fase estable.
- Datos históricos insuficientes: sin registros confiables de MTBF, los resultados pueden ser poco representativos.
- Variación entre modos de falla: diferentes causas pueden impactar la confiabilidad de forma distinta, exigiendo análisis complementarios como FMEA (Failure Modes and Effects Analysis).
- Necesidad de modelos avanzados: en activos complejos, el análisis Weibull ofrece mayor precisión, ya que permite modelar diferentes distribuciones de falla.
Por lo tanto, estas limitaciones refuerzan que el cálculo de confiabilidad debe verse como parte de un conjunto de herramientas. Para análisis completos, es fundamental combinar modelos matemáticos con indicadores prácticos, monitoreo continuo y conocimiento técnico sobre los activos.
¿Cómo garantizar que los indicadores reflejen la realidad?
Para que los indicadores de confiabilidad sean útiles, es fundamental que representen de forma precisa el desempeño real de los activos. De lo contrario, si se aplican de manera equivocada, pueden generar análisis distorsionados y decisiones incorrectas. Así, algunos cuidados esenciales incluyen:
- Definir claramente qué constituye una falla: es necesario estandarizar los criterios. Una falla puede significar parada total, pérdida parcial de función o degradación de desempeño. Sin claridad, el MTBF y otros índices pierden consistencia.
- Determinar correctamente el período de análisis: intervalos demasiado cortos generan distorsiones; períodos muy largos pueden ocultar fallas críticas. Lo ideal es alinear la medición con el ciclo operacional del activo y la estrategia de mantenimiento.
- Realizar benchmarking industrial: comparar los indicadores internos con referencias externas —como los estudios de ABRAMAN y estándares internacionales (SMRP, ISO 14224)— ayuda a evaluar si la confiabilidad está en niveles competitivos.
- Evitar manipulación o uso inadecuado de los indicadores: algunas métricas pueden ser infladas para aparentar mejores resultados. Para que los datos sean confiables, es esencial mantener trazabilidad, transparencia y consistencia en la recopilación y el análisis.
Garantizar que los indicadores reflejen la realidad es esencial para orientar decisiones estratégicas. Más que calcular números, se trata de crear consistencia en la recopilación, estandarización en el análisis y transparencia en los resultados. Solo así dejan de ser estadísticas aisladas para convertirse en herramientas sólidas que aumentan la eficiencia operativa y reducen riesgos.
¿Cómo aumentar la confiabilidad en la práctica?
Aumentar la confiabilidad depende de una combinación de procesos bien definidos, uso adecuado de tecnologías y capacitación de los equipos. Así, no existe una única solución, sino la suma de prácticas consistentes que garantizan mayor disponibilidad, reducción de fallas y mejor aprovechamiento del ciclo de vida de los activos. A continuación, las principales prácticas:
Estandarización de procedimientos de mantenimiento
Procedimientos bien definidos y documentados reducen la dependencia de la experiencia individual de los técnicos, garantizando repetibilidad y seguridad en las intervenciones. Esto evita retrabajos, disminuye errores de ejecución y permite capacitar a nuevos colaboradores de manera más eficiente. Además, la estandarización contribuye a una mayor previsibilidad de resultados y a una menor variación en la calidad del mantenimiento.
Mantenimiento predictivo basado en datos
El mantenimiento predictivo utiliza sensores IoT para monitorear continuamente variables como vibración y temperatura. Estos datos se envían a plataformas de análisis en la nube, donde algoritmos e inteligencia artificial identifican señales incipientes de falla. De esta manera, la recolección manual y puntual es reemplazada por diagnósticos continuos y automatizados, aumentando la confiabilidad de los activos y reduciendo paradas no programadas.
En Dynamox, por ejemplo, este enfoque se hace posible mediante sensores inalámbricos, gateways y la Dynamox Platform, que integran la recolección, el análisis y la gestión de la información en un único ecosistema.
Gestión estructurada de activos
Seguir normas como la ISO 55000 y adoptar metodologías de análisis de criticidad garantiza que los activos más relevantes reciban prioridad en el mantenimiento. Así, la planificación de ventanas de intervención con base en datos concretos permite alinear la disponibilidad de los equipos con las metas productivas, evitando interrupciones innecesarias y optimizando recursos.
Eliminación de causas crónicas de fallas
Gran parte de las fallas recurrentes proviene de problemas básicos, como lubricación inadecuada, desalineación y desbalanceo. Por eso, atacar estas causas de manera estructurada, con un monitoreo adecuado y mantenimiento predictivo, es esencial para aumentar la vida útil de los equipos. Además, esta práctica reduce la cantidad de ocurrencias repetitivas y libera al equipo para enfocarse en actividades de mayor valor.
Adopción de tecnologías de la Industria 4.0
La integración de activos físicos con sistemas digitales permite una gestión de confiabilidad mucho más precisa. Herramientas como digital twhttps://dynamox.net/es/blog/gemelos-digitales-industria-que-son-como-impulsan-mantenimiento-predictivoins (gemelos digitales) permiten simular escenarios de falla y evaluar estrategias de mantenimiento antes de aplicarlas en la práctica. Además, la recopilación continua de datos y la interoperabilidad entre sistemas heredados y plataformas modernas hacen que el mantenimiento sea más eficiente y estratégico, alineado con los objetivos de productividad y competitividad.
¿Cómo contribuye Dynamox a aumentar la confiabilidad?
Una de las mayores dificultades enfrentadas por la industria es transformar datos dispersos en información útil para reducir fallas y aumentar la confiabilidad y disponibilidad de los activos. Muchas plantas aún dependen de inspecciones manuales, planillas aisladas o estrategias correctivas que elevan los costos y reducen la competitividad.
Por eso, Dynamox actúa precisamente en este punto al proporcionar un ecosistema completo que transforma el monitoreo en inteligencia de mantenimiento:
- Sensores DynaLoggers y sensores Dynamox Lens: Monitorean continuamente los datos de condición de activos críticos, identificando señales incipientes de falla.
- DynaGateways para recolección automatizada de datos: Centralizan la información de los sensores y la envían para su análisis en la nube.
- Dynamox Platform: Proporciona dashboards, reportes y alertas en tiempo real, apoyando decisiones basadas en datos.
- DynaDetect (IA aplicada al mantenimiento): Realiza diagnósticos automáticos de fallas, acelerando la respuesta de los equipos técnicos.
- DynaNeo (gemelos digitales): Consolida información en un panel integrado, permitiendo el seguimiento de los indicadores de salud de los activos y respaldando la toma de decisiones.
Con esta integración, Dynamox ayuda a transformar el mantenimiento en un proceso estratégico. Las empresas pasan a operar con mayor previsibilidad, reduciendo paradas no programadas, optimizando costos y, sobre todo, aumentando la confiabilidad de los activos críticos.
Conoce las soluciones de Dynamox y descubre cómo iniciar tu camino para aumentar la confiabilidad de tu planta con seguridad, eficiencia y el apoyo de especialistas.
Preguntas frecuentes sobre cómo aumentar la confiabilidad – FAQ
¿Cuál es la diferencia entre disponibilidad y confiabilidad?
La disponibilidad mide el tiempo en que un activo está efectivamente disponible para operar en relación con el tiempo planificado, mientras que la confiabilidad indica la capacidad del activo para operar sin fallas durante un período específico.
En otras palabras, un equipo puede tener alta disponibilidad porque se repara rápidamente (bajo MTTR), pero aun así ser poco confiable si falla con frecuencia (bajo MTBF).
Así, ambos conceptos están relacionados, pero la confiabilidad actúa sobre la causa (reducir fallas) y la disponibilidad refleja el efecto (tiempo productivo del activo).
¿Cómo definir qué activos priorizar en el monitoreo?
La elección debe guiarse mediante un análisis de criticidad, que considera el impacto de cada activo en la seguridad, la producción y los costos operativos.
De esta forma, los activos críticos —con alto costo de parada, repuestos caros o impacto directo en la línea de producción— deben ser los primeros en recibir monitoreo continuo.
Esta priorización garantiza un mayor retorno sobre la inversión y acelera los avances en confiabilidad.
¿El mantenimiento predictivo garantiza un aumento inmediato de la confiabilidad?
La adopción del mantenimiento predictivo trae beneficios desde los primeros meses, pero el aumento de la confiabilidad ocurre de manera progresiva.
Esto se debe a que la estrategia depende de la recolección de datos, del aprendizaje de los algoritmos y de la adaptación del equipo a una nueva cultura basada en información.
Con el tiempo, las fallas recurrentes se eliminan, el MTBF aumenta y los costos de mantenimiento tienden a estabilizarse en niveles más bajos.
Por lo tanto, el impacto no es instantáneo, sino sostenido y acumulativo.
¿Es posible aumentar la confiabilidad sin grandes inversiones?
Sí. Aunque las tecnologías de la Industria 4.0 aceleran el proceso, muchos avances pueden lograrse mediante medidas de gestión y organización.
Estandarizar procedimientos de mantenimiento, capacitar a los equipos, corregir causas básicas de fallas (como desalineación y lubricación inadecuada) y establecer indicadores consistentes ya contribuye a mejoras significativas.
Además, el uso gradual de sensores y plataformas digitales —comenzando por proyectos piloto en activos críticos— permite aumentar la confiabilidad de forma escalonada y con inversiones controladas.
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