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Como monitorar a qualidade de energia em ativos elétricos?

Monitoreo de la calidad de energía en activos eléctricos industriales

Monitoreo de calidad de energía en activos eléctricos: descubra cómo reducir riesgos, fallas y pérdidas en la operación industrial.

La calidad de energía en activos eléctricos es un factor decisivo para el rendimiento, la confiabilidad y la vida útil de motores, transformadores, generadores y otros equipos críticos de la planta industrial.

Cuando la alimentación eléctrica presenta desviaciones, el impacto no se limita al sistema eléctrico; de hecho, puede comprometer directamente la operación del activo, incrementar el desgaste de sus componentes, elevar el riesgo de fallas no planificadas y provocar la parada total de la planta.

Por este motivo, el monitoreo de la calidad de energía va mucho más allá de una simple exigencia de conformidad. El seguimiento continuo ayuda a comprender de qué manera las condiciones eléctricas están influyendo en el comportamiento de los activos, lo que proporciona un sólido respaldo para la toma de decisiones en el mantenimiento, la confiabilidad y la operación.

Este artículo explora qué es la calidad de energía en activos eléctricos, qué parámetros se deben monitorear, cómo realizar este seguimiento en la práctica y de qué forma este análisis se integra con el mantenimiento predictivo y la toma de decisiones basada en datos.

¿Qué es la calidad de energía en activos eléctricos?

En el contexto industrial, la calidad de energía en activos eléctricos es la condición de la alimentación eléctrica que permite al equipo operar dentro del comportamiento esperado.

Este concepto está ligado a la estabilidad de magnitudes como la tensión, la corriente, la frecuencia y la forma de onda, las cuales deben mantenerse en niveles adecuados para el correcto funcionamiento del activo.

De este modo, cuando estas variables se desvían del patrón esperado, la alimentación deja de ofrecer la condición ideal para la operación. Esta desviación puede provocar la parada completa de una línea de producción, la detención del activo, o incluso causar la rotura o el quemado de componentes. Además, esta variación puede generar defectos en los productos en proceso.

Esto ocurre, por ejemplo, debido a desequilibrios de tensión o corriente, distorsión armónica, caídas de tensión (sags), sobretensiones (swells), transitorios o variaciones de frecuencia.

Por este motivo, al hablar de calidad de energía, no se trata únicamente de observar la red eléctrica de manera genérica, sino de comprender si la energía que llega al activo es la adecuada para sustentar su operación de forma estable, segura y compatible con sus características eléctricas.

Además, existen normas internacionales y códigos de red locales que se deben observar para garantizar un estándar de calidad de energía, tales como la IEC 61000 y la IEEE 519, junto con las regulaciones específicas de cada país.

¿Por qué monitorear la calidad de energía en la industria?

En la industria, las desviaciones en la calidad de energía pueden comprometer directamente la confiabilidad de los activos y la estabilidad de la operación.

De este modo, cuando estas desviaciones no se monitorean de forma continua, el equipo de mantenimiento pierde visibilidad sobre una causa que podría estar detrás de fallas recurrentes, pérdida de rendimiento y la reducción de la vida útil de los equipos.

En la práctica, este impacto puede manifestarse en distintas áreas:

  • Calentamiento anormal, que acelera el desgaste de los componentes.
  • Inestabilidad operativa, con un funcionamiento fuera de las condiciones esperadas.
  • Pérdida de rendimiento, especialmente en activos altamente sensibles a la calidad de la alimentación.
  • Desgaste acelerado, con la consecuente reducción de la vida útil del equipo.
  • Riesgo de paradas no programadas, cuando la desviación evoluciona sin ser identificada a tiempo.

Por esta razón, el monitoreo de la calidad de energía permite transformar las desviaciones eléctricas en criterios de decisión, lo que facilita la investigación de las causas con un mayor contexto y posibilita actuar antes de que el impacto afecte la operación.

¿Qué parámetros se deben monitorear en la calidad de energía?

Para evaluar la calidad de energía, es necesario observar los parámetros que revelan de mejor manera las perturbaciones continuas y los eventos eléctricos en la alimentación.

Entre los principales, se encuentran los armónicos, la THD, el desequilibrio de tensión y corriente, la frecuencia, las caídas de tensión (sags), las sobretensiones (swells) y los transitorios.

Armónicos y distorsión armónica total (THD)

Los armónicos surgen cuando la forma de onda deja de ser senoidal y pasa a presentar componentes en múltiplos enteros de la frecuencia fundamental.

Estas anomalías son generadas principalmente por equipos electrónicos y cargas no lineales, especialmente de electrónica de potencia (tales como rectificadores, inversores, UPS y fuentes conmutadas).

Los armónicos distorsionan la forma de onda y pueden sobrecargar los sistemas eléctricos. Para realizar el seguimiento de este comportamiento, uno de los indicadores más utilizados es la THD (Total Harmonic Distortion), que representa el nivel de distorción presente en la tensión (THDv, que indica qué tanto se distorsiona la red por la interacción de las cargas con la impedancia del sistema) o en la corriente (THDi, que señala el nivel de distorsión generado por el propio equipo).

De este modo, este parámetro resulta fundamental, ya que los niveles elevados de distorsión pueden asociarse con calentamiento adicional, pérdidas eléctricas y un mayor estrés en los componentes del activo.

Por consiguiente, el monitoreo de los armónicos y la THD ayuda a comprender si la forma de onda está contribuyendo a la degradación de la condición del equipo a lo largo del tiempo.

A continuación, se detallan algunos ejemplos:

Desequilibrio de tensión y corriente

Otro aspecto esencial es el desequilibrio de tensión y corriente. Esta desviación ocurre cuando las fases dejan de comportarse de manera simétrica; es decir, una de las fases presenta una tensión o corriente significativamente mayor o menor que las demás. Esto puede generar un esfuerzo adicional en el sistema eléctrico y alterar la respuesta del equipo en operación.

En activos trifásicos, este seguimiento es fundamental, ya que las diferencias entre las fases pueden comprometer la estabilidad del funcionamiento del equipo.

Estas oscilaciones pueden activar los sistemas de seguridad y protección, tales como los relés de protección de tensión. Esto puede provocar la detención del equipo y, por consiguiente, la parada de toda una línea de producción.

El monitoreo de este parámetro ayuda a identificar condiciones que podrían estar relacionadas con un calentamiento anormal, inestabilidad operativa y un rendimiento por debajo de lo esperado. Asimismo, el desequilibrio es una de las perturbaciones de régimen permanente más recurrentes en los sistemas de calidad de energía.

Físicamente:

  • El desequilibrio de tensión es la causa.
  • El desequilibrio de corriente es la consecuencia, modulada por la impedancia y la carga.

Un motor puede presentar desequilibrio de corriente incluso con tensiones equilibradas. Esto ocurre, por ejemplo, debido a defectos internos en el equipo, lo cual resulta fundamental para diferenciar entre un problema de calidad de la alimentación eléctrica y una falla propia del activo.

Frecuencia, caídas de tensión (sags), sobretensiones (swells) y transitorios

La frecuencia también se debe monitorear, ya que su variación puede indicar anomalías en el sistema eléctrico. Junto con ella, entran en juego eventos como las caídas de tensión (sags), las sobretensiones (swells) y los transitorios, los cuales representan cambios abruptos o temporales en las condiciones eléctricas.

Dichos eventos son de suma importancia, dado que pueden causar inestabilidad operativa, disparos de protecciones, reinicios (resets) de sistemas electrónicos y otros efectos negativos en equipos sensibles. Por esta razón, no basta con monitorear únicamente los valores promedio; también resulta necesario observar la ocurrencia, la magnitud y la recurrencia de estos eventos a lo largo del tiempo.

La variación de frecuencia suele ser más relevante en sistemas aislados, autogeneración o en la operación con grupos electrógenos. En plantas conectadas a la red eléctrica comercial, su monitoreo es menos crítico, pero sigue siendo importante en contextos específicos.

Factor de potencia

El factor de potencia indica qué tanto de la energía eléctrica consumida se está convirtiendo en trabajo útil. Es decir, muestra la relación entre:

  • Energía activa: energía que realiza trabajo, como accionar motores y equipos.
  • Energía reactiva: energía necesaria para crear campos magnéticos en motores, transformadores y otras cargas inductivas.

Cuando el factor de potencia es bajo, la instalación requiere más energía reactiva. Como consecuencia, pueden presentarse:

  • Aumento en el gasto de energía eléctrica.
  • Recargos o penalizaciones por excedente de energía reactiva, según corresponda.
  • Mayor circulación de corriente en el sistema.
  • Calentamiento de cables, motores y transformadores.
  • Desgaste acelerado de los componentes eléctricos.
  • Mayor riesgo de fallas, quemado de componentes y paradas no programadas.

En la mayoría de los países de América Latina, el factor de potencia mínimo permitido de referencia oscila entre 0,90 y 0,95. Por lo tanto, operar por debajo de este límite suele generar recargos o penalizaciones por energía reactiva excedente en la facturación eléctrica.

Para corregir esta desviación, una de las soluciones más comunes es el uso de bancos de capacitores (o condensadores), los cuales permiten compensar la energía reactiva y optimizar la eficiencia del sistema eléctrico.

El monitoreo continuo del factor de potencia permite identificar pérdidas de energía, evitar sanciones económicas y preservar la vida útil de los activos eléctricos.

En su conjunto, estos parámetros permiten transformar el monitoreo de la calidad de energía en un diagnóstico práctico de la condición eléctrica del activo. De este modo, el equipo de mantenimiento logra monitorear qué desviaciones son verdaderamente críticas para la confiabilidad operativa.

¿Cómo monitorear la calidad de energía en activos eléctricos en la práctica?

El monitoreo de la calidad de energía requiere definir dónde medir, qué activos priorizar y cómo realizar el seguimiento de la evolución de los parámetros a lo largo del tiempo.

Asimismo, en el entorno industrial, esta decisión debe considerar la criticidad del activo, el impacto de una falla y el tipo de desviación que el equipo de mantenimiento necesita observar.

¿Dónde medir y qué puntos priorizar?

El primer paso consiste en definir los puntos de medición basándose en el riesgo operativo. En términos generales, el monitoreo prioriza:

  • Acometidas principales de energía;
  • Alimentadores críticos;
  • Activos eléctricos con mayor impacto en la producción, tales como motores, transformadores, generadores y electrónica de potencia;
  • Puntos de la planta donde una desviación eléctrica pueda comprometer la continuidad operativa, el rendimiento o la seguridad.

En activos de menor criticidad, la medición también es viable, pero con un nivel de instrumentación compatible con el objetivo del análisis.

De este modo, la elección del punto de medición debe responder a una pregunta sencilla: ¿dónde generaría mayor riesgo para la operación un problema de calidad de energía?

¿Monitoreo continuo o medición periódica?

La elección entre el monitoreo continuo y la medición periódica depende de la criticidad del activo y de la necesidad de capturar eventos eléctricos a lo largo del tiempo.

El monitoreo continuo resulta más adecuado cuando:

  • El activo tiene un alto impacto operativo.
  • Existe la necesidad de registrar caídas de tensión (sags), sobretensiones (swells) y transitorios.
  • La desviación puede ocurrir fuera de la ventana de inspección.
  • Se busca generar una mayor previsibilidad y confiabilidad en el sistema.
  • La operación exige un alto nivel de previsibilidad.

Por su parte, la medición periódica puede ser viable cuando:

  • El activo presenta menor criticidad.
  • El objetivo es un análisis puntual.
  • El enfoque se centra en parámetros más estables.
  • Se desea realizar un análisis o investigación de fallas.
  • No existe la necesidad de una supervisión continua del circuito.

Es decir, cuanto mayor sea el impacto de la falla y más difícil resulte capturar la desviación en el momento en que ocurre, mayor sentido tendrá adoptar un monitoreo continuo.

Tendencias, alarmas y análisis de evolución

El monitoreo de la calidad de energía no se limita a registrar valores instantáneos. Para que la medición aporte valor real, es necesario evaluar de forma continua:

  • Tendencias, para comprender si el parámetro se mantiene estable o empeora a lo largo del tiempo.
  • Alarmas, para señalar desviaciones que requieren atención inmediata.
  • Recurrencia de eventos, como repeticiones de sagsswells o transitorios.
  • Evolución de la severidad, para evaluar si la desviación se está agravando.

Este seguimiento continuo permite transformar el monitoreo en un criterio de decisión. De este modo, cuando los armónicos, desequilibrios o eventos de tensión comienzan a repetirse o a incrementar su intensidad, el equipo de mantenimiento logra relacionar estas señales con el comportamiento del activo para evaluar la necesidad de una intervención.

Calidad de energía y mantenimiento predictivo: ¿cuál es su relación?

En este escenario, el monitoreo de la calidad de energía fortalece el mantenimiento basado en la condición (CBM), ya que permite diferenciar con mayor precisión el síntoma, la causa y el efecto. En lugar de evaluar únicamente el comportamiento final del activo, el equipo de mantenimiento también considera las condiciones eléctricas a las que está expuesto. Esto resulta fundamental, ya que una parte de las anomalías observadas en campo puede tener su origen, agravamiento o recurrencia vinculados directamente con la propia alimentación eléctrica, y no únicamente con el desgaste interno del equipo.

Desde una perspectiva predictiva, esto optimiza la calidad de las decisiones. La recurrencia de un sag, el aumento de la distorsión armónica, el incremento del desequilibrio entre fases o la repetición de transitorios, por ejemplo, dejan de ser percibidos como eventos aislados para ser interpretados como variables de tendencia

Este análisis permite investigar con mayor profundidad si la desviación está comprometiendo la estabilidad, el calentamiento, el esfuerzo eléctrico o la respuesta operativa del activo a lo largo del tiempo.

Es precisamente en este punto donde la calidad de energía se aproxima al análisis de firma eléctrica, aunque ambos conceptos no son equivalentes. La calidad de energía evalúa las condiciones eléctricas que ingresan al activo, mientras que la firma eléctrica expande este diagnóstico al interpretar cómo responde el equipo a dichas condiciones a través de las señales de corriente y tensión.

De este modo, un enfoque permite comprender el entorno eléctrico de operación, mientras que el otro profundiza en la interpretación del comportamiento dinámico del propio activo dentro de dicho entorno.

En consecuencia, incorporar la calidad de energía en una estrategia predictiva no se limita a registrar perturbaciones eléctricas. Implica integrar estas variables a la lógica de diagnóstico, priorización y toma de decisiones, lo que reduce la probabilidad de tratar únicamente el efecto visible mientras la causa de origen eléctrico sigue afectando el desempeño del activo.

¿Cómo respalda Dynamox ESA el monitoreo de la calidad de energía?

Dynamox ESA respalda el monitoreo de la calidad de energía al unificar, en una misma solución, la adquisición de datos de corriente y tensión, el procesamiento algorítmico y la visualización en la plataforma.

Esto permite realizar el seguimiento del comportamiento eléctrico de los activos con un mayor contexto, conectando la medición en campo con el análisis de la condición del equipo.

Bajo este enfoque, la solución orienta el diagnóstico hacia tres frentes principales:

  • Diagnóstico de fallas: identificación de anomalías en el estator, el rotor, la parte mecánica y las variaciones de carga, a partir del comportamiento de las señales eléctricas.
  • Calidad de energía: evaluación de las condiciones de la alimentación eléctrica, tales como desequilibrios de tensión y perturbaciones que pueden afectar el rendimiento del activo.
  • Eficiencia energética: análisis del consumo y del rendimiento del equipo, lo que facilita la identificación de pérdidas y desviaciones operativas.

La plataforma transforma estos datos en un análisis más accionable para la rutina de mantenimiento. En lugar de trabajar únicamente con mediciones aisladas, el equipo de mantenimiento logra monitorear el comportamiento eléctrico del activo de manera estructurada, contando con historial, contexto operativo y una mayor capacidad de priorización.

Asimismo, cabe destacar que la solución presenta los valores globales de la firma eléctrica de manera más intuitiva, lo que facilita su interpretación en la rutina diaria de mantenimiento.

De este modo, el diagnóstico de la calidad de energía adquiere un rol estratégico dentro del mantenimiento predictivo, respaldando el seguimiento del estado de salud y el rendimiento de los activos eléctricos.

Adicionalmente, la solución de análisis de firma eléctrica (ESA) de Dynamox incorpora un análisis por factores de severidad. Al monitorear y dividir el sistema en 5 áreas clave (rotor, estator, variación de carga, alimentación y la parte mecánica), Dynamox Platform compara la situación real con el escenario ideal y genera un factor de severidade para indicar al analista el nivel de degradación del sistema. De esta manera, mediante dos niveles de alerta, es posible anticipar fallas eléctricas con meses de anticipación.

A continuación, se detallan los principales beneficios obtenidos al implementar Dynamox ESA:

¿Desea comprender cómo aplicar este monitoreo en su operación? Conozca Dynamox ESA y descubra cómo transformar datos de corriente y tensión en decisiones de mantenimiento más precisas.

Preguntas frecuentes sobre la calidad de energía en activos eléctricos – FAQ

¿Qué parámetros se deben monitorear en la calidad de energía?

En el monitoreo de la calidad de energía, los parámetros más importantes suelen ser los armónicos y la THD, el desequilibrio de tensión y corriente, y la frecuencia, además de eventos transitorios como las caídas de tensión (sags) y las sobretensiones (swells). El análisis de estas desviaciones permite comprender si la alimentación eléctrica es la adecuada para sustentar la operación del activo dentro de las condiciones esperadas.

¿Cuál es la diferencia entre la calidad de energía y el análisis de firma eléctrica?

La calidad de energía se enfoca en el monitoreo continuo de las condiciones eléctricas que ingresan al activo, tales como la estabilidad de tensión, corriente, frecuencia y forma de onda. Por su parte, el análisis de firma eléctrica interpreta las señales eléctricas del equipo para identificar anomalías en su comportamiento dinámico. De este modo, ambos enfoques se complementan: uno permite comprender la condición de la alimentación, mientras que el otro expande el diagnóstico sobre cómo responde el activo ante ella.

¿Los armónicos y el desequilibrio pueden afectar a los motores eléctricos?

Sí. Los armónicos y el desequilibrio de tensión o corriente pueden afectar gravemente a los motores eléctricos, generando un calentamiento adicional, inestabilidad operativa y un rendimiento por debajo de lo esperado. Por esta razón, estos parámetros requieren una atención especial cuando el objetivo consiste en preservar la confiabilidad y prolongar la vida útil de los activos.

¿Dónde medir la calidad de energía en la planta?

En términos generales, el monitoreo prioriza las acometidas principales de energía, los alimentadores críticos y los activos con mayor impacto en la operación, tales como motores, transformadores, generadores y electrónica de potencia. Asimismo, la definición del punto de medición debe considerar, principalmente, la criticidad del activo y el riesgo que representa una desviación eléctrica para la continuidad del proceso.


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